UN SAVORY DE CACA (2)

Hoy no estoy de ánimo para escribir, menos se me ocurre de qué hablar cuando sabes que tienes que hacerlo de maricones. Para mí, es como hablar de mujeres: lo odio.
Y era ese mi desafío personal, hablar de un tema que me compete y detesto, tratando de entretener al que me lee. Claro, suponiendo que alguien a parte de mi editor me leyó (o de mi amigos personales). Es raro cuando emprendes un proyecto y te das cuenta de que no va hacia ninguna parte. Eso me pasó con esta página: Literalmente no es lo que pensé.
No desgastaré palabras en criticismos absurdos y mediocres. Lo principal es que aún tengo un espacio decente (o que al menos ansía a serlo) pese a que mis compañeros de labores no estén a la altura. O bien, no pretendan siquiera aspirar a estarlo.
Me pasa que muy ligeramente me despojo de las cosas que arrastren cualquier esbozo de letargo o mala fama. Pero curiosamente con esto de escribir no me pasó. Asumo que es costumbre de maricón el arribismo, aunque sea arribismo intelectual. Pero me parece que lo importante de todo esto es que tengo una tribuna para encontrar, o bien reunir, a cierta clase de maricones (sí, a usted le hablé).
Me asumo clasista, ¿Y qué tanto?. El clasismo es bueno, y discriminar mejor aún. Si no, ¿Cómo diablos creen que sería una comunidad, así, con mojones en las flores?.
Confieso que hay personas con las cuales jamás me mezclaría. Seres humanos a los que impreco a tal punto que cuando estoy cerca de algún ser de su calaña (ojo que no hablo de cercanía en distancia, sino que esa proximidad aún más profunda, cuando estás obligado a notar a ese tipo de gente, dirigirle la palabra y tener acceso a algo de su intimidad), me deprimo horriblemente, me desbarato en convenciones que dicen que somos de la misma especie y que, probablemente, terminemos igual la vida. ¿No les parece turbador sentir que están hechos de lo mismo que el ser que más odian, que más abominan? Es como decir que mi genoma es el mismo que el de un simio analfabeto.
Es súper complejo distinguirse entre tanta basura humana bien ornamentada. Porque es súper simple parecer inteligente, es cosa de ponerse unos anteojos y dejarse crecer barba, adornar sus frases con palabras sofisticadas y rodearse de un montón de monos iletrados que estén evolutivamente inferior. Espero jamás llegar a ese nivel de patetismo. Mientras tanto, sigo escribiendo esta columna para ustedes, lectores míos.

1 comentarios:

Dámaso Bahamondes dijo...

Estaba mirando tu blog y podemos "enchularlo" bastante.
por mientras te agregare a mi lista de blog.

chauu

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