El Pandita

El pandita llego a mi vida hace un poco mas de un año, lo conocí en una pagina de pandas, de esas en que los pandas buscan a otros animales pa no estar solos. El pandita era callado, medio tímido, muy a lo panda. Tenía la carita redondita, bien bonita, los ojitos negros, el cuerpo rechonchito, chiquitito, medio blanco y negro. Era un panda tan bueno. Recuerdo un día que yo quería comer bambú, y el me advirtió que no pero aun así me trajo su bambú y me lo dio en la boquita. Era un pandita bien bueno para comer bambú, glotón como solo un panda puede ser: mientras yo revisaba mi correo el estaba comiendo bambú, mientras yo veía tele, el comía bambú. Al principio era decoroso, recatado, pregonaba la decencia de su inexperiencia, y fruncía la boca para comer. Ya con el tiempo tomo confianza y comía descaradamente en todo momento sin siquiera sonrojarse. Claro esta, un panda no puede sonrojarse por sus colores, pero sus ojos ya no mostraban ni prudencia ni timidez. El pandita siempre fue retraído, como observando todo. Cuando le presente a mis amigos estaba calladito, mirando que y como pasaban las cosas, mis amigos me preguntaban que pasaba con él, que era tan prudente, tan introvertido, silente, mudo. Yo, como le conocía poco, no supe que responder. Asumí que eran sus conductas instintivas, como cualquier animal nuevo en esto de los seres humanos. Bueno, la cosa es que el pandita era bonito, y logro gustarme mucho, tuvimos una relación bien bonita, que duro harto, bueno, duro lo que tenía que durar. Sucede que como todos los animales que decidimos traer a nuestras vidas, el panda se acostumbro a malacostumbrarse, comenzó a comportarse mal, a tener malas conductas que terminaron por cansarme. Yo se que el pandita sufrió por mi culpa, se que lo paso mal y que le dolieron muchos errores que yo cometí. Pero a estas alturas son tonteras. La cosa es que me acorde del pandita porque se va, acá a un zoológico de cerca, a aprender nuevas cosas y a separarse de lo que lo estanca. El pandita tiene que expandirse, conocer, vivir un poquito más. Y aunque el pandita piense lo que se le antoje de mi, yo siempre lo recordare como alguien especial, de quien me hubiese gustado mucho despedirme en buenos términos. Pero para eso tengo que convertirme en un adulto responsable y autosuficiente. Quizás alguna vez la vida nos vuelva a unir, en otro zoológico o en otra de esas páginas en las que los panditas buscan compañía de otros animales pa no sentirse solos.

3 comentarios:

Eddo dijo...

Hola!
Me agregaste hace un rato a mi flickr y pasé a ver algo más que fotografias por estos lados...
me daré el tiempo de leer algo luego...

Vi que eres Quimico! :O
Estudio algo relacionado con la Quimica!

Saludos

Dámaso Bahamondes dijo...

jajajaja, me acorde con tu escrito que a mi en el año 2001 me decian pandita, pero el del santa isabel, jajajaj besos socio, nos vemos pronto

Eddo dijo...

Ahora si lei
xD
Está genial el texto...
como para imaginarse paralelamente ambos sentidos de la historia! funcionó muy bien!

Tres nombres me ha significado una coleccion enorme de tocayos!...
pero me gusta el conjunto de los 3

Saludos!

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